La Sede Agosto - Septiembre de 2013 Un alto en el camino. Una mirada atrás. Un vértigo. La producción de Manuel Fernández, artista, creador, produce vértigo, sí. Es todo un panorama, uno de sus paisajes en lontananza, rico de matices y poblado de elementos, diverso, colorista y llamativo; al tiempo que austero, paisaje tenaz, persistente. Y no es simplemente un pintor, no. Es un creador, un transmutador de la naturaleza. Manuel llega, toca y transmuta, convierte en arte la realidad. Eso es lo que ha hecho Manuel desde siempre: dar categoría estética a la vida. Y esto es lo que une, tematiza toda su pintura, todo su arte, todos sus flirteos y juegos. Desde la costosa y cubificada, un tanto oscura pintura de sus primeros tiempos, hasta la suelta, alegre y despendolada de la actual. Desde sus ensayos líricos de realidades acuosas y frías, hasta sus ocres y cálidos del elemento tierra. Desde la pintura sutil y detallista, la cercana al realismo fotográfico, hasta la lírica creativ...
Hay días en que, navegantes, arriesgamos viaje rumbo a la Cólquide. No por el vellocino (lo que es el Arte), sino por la serpiente (lo que es la hermenéutica): Poética del Arte y Arte poética en Manzanares. Naveguemos.